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martes, 5 de septiembre de 2017

Dougie Jones


En los años 90', prácticamente ayer, todos podíamos ver por televisión series como, "Alf", "Beverly Hills", "Expediente X", "Frasier", "Ally Mcbeal".., que venían a ser continuaciones de otras que pudimos ver con anterioridad como "Canción triste de Hill Street", "Luz de Luna", "Miami Vice", "Falcon Crest".., que no eran más que prolongaciones de aquellas "Bonanza", "El Virginiano", "Dimensión Desconocida (Twilight Zone)", "Ironside", "Perry Manson", y tantas y tantas otras.

En esos mismos años 90', de los que hablamos, apareció de sopetón la serie "Twin Peaks".

En principio la serie no tenía nada novedoso en cuanto a la trama que en ella se desarrollaba, consistía en un argumento básico del Thriller policíaco de todos los tiempos, en la que se nos presentaba un asesinato acaecido en una remota y pequeña población americana, y en la que, como siempre, había que descubrir quién era el asesino. Todo parecía normal, una serie más, hasta que vimos su inicio y sus títulos de crédito. En ellos, de una manera pausada, acompañados por la hipnótica música de Angelo Badalamenti, veíamos una carretera con el nombre del pueblo, un pajarito que nos saludaba, las maquinas de una serrería de montaña trabajando lentamente, un salto de agua interminable, y un río de aguas tranquilas. De momento, y hasta la fecha, no habíamos visto una introducción igual en toda nuestra vida, por lo menos en el mundo de las series televisivas, era algo "moderno", curioso, y original.

Ni que decir tiene que la serie en sus primeros capítulos se quedo con toda la peña, arrebatando el aliento a chicos y grandes, y consiguiendo unas audiencias enormes por la formas y maneras de desarrollar la historia.

La audiencia "convencional" fue decayendo conforme el autor no estaba dispuesto a seguir los parámetros tradicionales utilizados una y otra vez en esta antigua tarea de contar cuentos y aventuras. Pero hubo una gran parte de los espectadores que aplaudió, y se sumergió sin reservas, en esta sugerente y suave manera de afrontar "el viaje".

A partir del cuarto capítulo de aquella "Twin Peaks", muchos comprobaron que lo de menos era saber quién había sido el asesino, ya estábamos todos un poco hartos y saturados de "Agatha Christies" y "Conan Doyles" varios, y de sus enrevesados y delirantes giros de guión que nos hacían ver al final que el asesino era el mayordomo, o alguno que pasaba por allí, daba igual, parece ser que su meta era ocultar (a veces de manera zafia y miserable) los datos objetivos que pudieran llevar a averiguar el misterio por uno mismo.

David Lynch y Mark Frost (este último fue guionista de "Canción Triste de Hill Street") decidieron experimentar, y generaron una trama que partiendo de un hecho objetivo, clásico, y real, nos fue llevando hacia aspectos profundos, arcanos, e inexplorados, de nuestra propia manera de entender el mundo que nos rodea. Aspectos ocultos pero no por ello menos reales de los que nos cuentan en las historias convencionales, incluso me atrevo a decir que más veraces, donde va a parar, que las clásicas monsergas de las novelas de misterio.

Posteriormente vinieron muchas más series hasta nuestros días, pero todas ellas tenían algo de ese "Twin Peaks", de esa "nueva" manera de contar las cosas. Todos hemos podido ver desde entonces series excepcionales como "Los Soprano", "Mad Men", "Dexter", "Breaking Bad".., y también hemos visto truños comerciales como "Perdidos" o la actual "Juego de Tronos" que utilizan las enseñanzas de Lynch en las formas, pero no en los contenidos.

Han pasado 25 años, veinticinco años, desde aquel experimento que fue "Twin Peaks", la empresa "Showtime" ofreció "carta blanca" al tandem Lynch-Frost para realizar una serie como continuación de aquella inconclusa de los 90', les exigió guión y resolución de la trama, ellos aceptaron pidiendo 18 episodios (las series normales tienen de 10 a 13) y lo volvieron a hacer.

Volvieron a quedarse con la peña, con los de "Showtime", con las cadenas de todo el mundo, y con los autores de las series de éxito.

Porque sí, Vince Gilligan, eres el creador de "Breaking Bad", uno de los mejores trabajos que se han visto en la historia de las series, te admiro profundamente por ello, pero estarás conmigo que estos dos hijos de puta nos la han vuelto a calzar a todos, normal, ellos son los precursores, han visto todo lo que habéis hecho, y una vez más nos han superado a todos.

Sirva esta entrada como homenaje a Dougie Jones, personaje que desafiando a todos los personajes que en el mundo han sido, desde el ingenioso hidalgo, pasando por Hamlet, hasta el mismísimo Walter White, nos ha robado el corazón desde su completa inacción en el universo. Es el primer personaje de la historia que no tiene personalidad, ni manera de ser, por no tener no tiene ni frases. Desde la absoluta nada, pero nada de nada, nos lo ha dicho todo. Querido Dougie esta entrada va por ti, pero sobre todo va por las personas que te han dado la vida, gracias Lynch, gracias Frost, vuestro trabajo ha sido excepcional, pero lo de Dougie es mucho.

Ha sido un verdadero placer cada domingo seguir vuestra serie, un placer estético, un placer emocional, una auténtica catarsis.

Gracias sinceras.

Lecter.

viernes, 23 de agosto de 2013

PEPE GONZÁLEZ

Como habréis podido comprobar últimamente las cabeceras de la blog están dedicadas a grandes maestros del comic, con la mujer como temática principal. Cuando le ha llegado el turno al gran ilustrador español Pepe González, desaparecido hace pocos años, me he visto en la necesidad y la obligación de dedicarle una entrada completa, añadida a su ya merecida cabecera. Vamos allá.

Este barcelonés nacido en 1939, de padre andaluz y madre murciana, comienza a trabajar en el mundo del cómic a los 17 años para la editorial Toray, y pronto entra en la agencia de Josep Toutain Selecciones Ilustradas, a través de la cual realiza numerosos trabajos para el extranjero, tanto para Francia como para la británica Fleetway, especializándose en historias de romance. Precisamente su habilidad para dibujar mujeres llama la atención de la editorial norteamericana Warren, que en 1971 cuenta con González para dar continuidad a su personaje Vampirella, logrando que el mismo Frank Frazetta reconozca que nadie dibuja unas mujeres tan bellas como las del autor español. De hecho, González se convierte en el autor “canónico” del personaje, tanto por ser el que más historietas ilustra (un total de 53) como por ser el que ofrece su versión definitiva.
Por su parte, Carlos Giménez ha declarado que “cuando Pepe González dibujaba una chica antes de que sus páginas llegaran al despacho de Toutain la habían copiado ya todos los dibujantes que hacían chicas”, y “dibujando mujeres creo que no ha habido nunca nadie como Pepe González”. Ya en los ’80, González dibuja algunas series para Norma, como Chantal o Mamba, y poco después va abandonando el mundo del cómic para dedicarse a la ilustración.

José González redefiniría a Vampirella, una voluptuosa vampiresa extraterrestre del planeta Drakulon, hasta convertirse en su dibujante definitivo. La portada del número 19, que representaba a la protagonista de pie con un murciélago alzando el vuelo desde su mano se convirtió en un icono del personaje. Consiguió por ello los galardones de la Warren Best Art of the Year en el certamen Comic-Con de 1971 por su primera historieta Death's Dark Angel, así como el premio Special Award for Excelence de 1976, aunque rechazó participar en cualquier campaña de promoción que le obligase a hablar por radio. Como él mismo afirmó: "No quiero publicidad, trabajo simplemente para ganar dinero y por gusto". Para José González, este trabajo, además de suponerle más reconocimiento y dinero, le había permitido mostrar un estilo más dinámico y duro y disponer de mejores guiones.

Sin embargo, en una entrevista posterior, ya de 1978, manifestaba sobre esos guiones que "cuando los cojo me dan cien patadas en el estómago. Lo que pasa es que luego me mentalizo y procuro sacarlos adelante" No en vano, el periodista Manuel Domínguez Navarro menciona "los eventuales hartazgos de Pepe del cómic en general y del personaje en particular".

Tras la desaparición de la Warren, siguió trabajando con Norma Editorial durante más de una década creando retratos, publicidad, ilustraciones, y portadas para Signet Books. Afirmaba entonces que la publicidad, la ilustración y las portadas, por este orden, eran las labores que más le satisfacían, aunque llegó a realizar algunas historietas para Cimoc como Chantal y Mamba, con los guionistas I. Molina y Antonio Segura, respectivamente.
Rafael Martínez, director de Norma en la época en la que José González trabajó para la editorial reconoció sentirse culpable por no haber apoyado más al artista en su última etapa, al que definió como uno de los tres mejores dibujantes españoles de las últimas décadas.

José González falleció el 13 de marzo de 2009 en Barcelona a la edad de 70 años, tras una larga enfermedad que le sumió en un coma del que ya no se recuperó. Nunca pretendió fama ni notoriedad, por ello pasó a lo largo de su vida, como tantos otros artistas españoles, por numerosos periodos de penuria económica.


Lctr.


PS.

His first "Vampirella" strip appeared one year later in Vampirella #12 and caused an immediate sensation. Here was the same glamour and sophistication that had worked so well in Britain applied to a character of enormous potential but hitherto little direction. The cover of #19 featured Gonzalez's memorable full figure painting of Vampirella, a bat balanced on her outstretched hand, which came to symbolize the character on everything from posters to books to stickers and pillows. It was an icon, as a pin-up for adolescents (of all ages) that his vision of her worked best since her strips, particularly in the early day, failed to live up to their potential. 
Jim Warren
Warren Publishing

Su primera tira de "Vampirella" apareció un año después en Vampirella # 12 y causó una sensación inmediata. Aquí fue el mismo glamour y la sofisticación que había funcionado tan bien en el Reino Unido aplicada a un personaje de enorme potencial, pero poco sentido hasta entonces. En la portada del n º 19 aparece la pintura de González memorable figura completa de Vampirella, con un murciélago en equilibrio sobre su mano extendida, que llegó a simbolizar al personaje en todo, desde carteles a los libros, a los adhesivos, y almohadas. Era un icono, como un pin-up de los adolescentes (de todas las edades) la visión de ella funcionó mejor, ya que los primeros números de la obra, no estaban a la altura de su potencial.