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lunes, 18 de junio de 2012

Quiénes somos

Los científicos determinan qué nos hace progresistas o conservadores

Nuestra filiación con un partido político u otro se debe a la forma que hemos evolucionado genéticamente. Es la conclusión a la que ha llegado el prestigioso biólogo y ganador del premio Pulitzer E.O. Wilson y que ahora publica en The Social Conquest Of Earth (Liveright), que desvela que en nuestra vida existen dos importantes fuerzas en conflicto que determinan nuestra orientación política, dependiendo de a cuál demos más importancia. Por un lado, la que nos hace buscar el beneficio individual. Y por otro, la que nos lleva a perseguir el interés común. Wilson se une así a una larga serie de estudios que han defendido que nuestra orientación política está determinada por lo biológico.

En esta relación que mantenemos con nuestro entorno existen dos grandes tendencias en permanente conflicto, y que influye en nuestra vida en un mayor o menor grado. Por un lado, la que nos lleva a poner nuestro interés personal en primer plano, persiguiendo que sea nuestra herencia genética individual la que predomine. Por otra parte, la que persigue que lo que prevalezca sea el interés de la comunidad. En ese caso, la competición por la primacía de lo genético se realizaría entre grupos, no dentro de un mismo grupo. Las comunidades que se impongan sobre las demás serán las que transmitan su impronta genética a la siguiente. Se trata de una concepción que, tal como señala este investigador, hace unos años era tabú, pero que ahora ha vuelto a ser reivindicada en las discusiones evolucionistas. Dependiendo de cuál de las dos fuerzas predomine, señala Wilson, nuestro genoma estará configurado de una forma u otra.  


lecter (C&P)