Y ahora...
Qué buena gente, como se ayudan y apoyan, en los momentos difíciles. No puede ser menos entre colegas, camaradas, compañeros de profesión.
Los guardeses del dinero ajeno, los cancerberos del reino, los que entretienen a la plebe y la distraen del verdadero objetivo.
A sabiendas de que no hay objetivo alguno...
lctr.
PS. El libro está editado por Planeta

