Un ejercicio de barroquismo delirante inglés del XIX a cargo del único
miembro americano del grupo de los Python. Recomendable para todos
aquellos que gusten del colorido, la recarga, y el universo
lewiscarroliano propio del cine de Gilliam.
Recomendable también para todos aquellos que quieran disfrutar de la bellísima, guapísima, y simpatiquísima Mélanie Thierry.
Absténganse todos aquellos otros que odien esas formas y temáticas, y absténgase también Carlos Boyero.
Recomendable también para todos aquellos que quieran disfrutar de la bellísima, guapísima, y simpatiquísima Mélanie Thierry.
Absténganse todos aquellos otros que odien esas formas y temáticas, y absténgase también Carlos Boyero.
Aunque la película en cuanto a contenidos no es nada del otro jueves, presenta una estética que en ocasiones puede resultar fascinante.
Lctr.





