domingo, 8 de junio de 2014

El Iceberg de la Web

Pinchar sobre la imagen para ampliar (perdonad el nivel del autor, pero no he encontrado otra foto mejor en español)

(ELPAIS)
El informático Edward Snowden, la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense, los rebeldes sirios y un nutrido grupo de traficantes de droga comparten oficina. Está en las interioridades de Internet, en la denominada deep web (web profunda). Un submundo, pese a lo místico del nombre, formado por toda la información que los buscadores convencionales como Google o Yahoo no pueden rastrear.

En muchos casos se trata simplemente de páginas con contenidos no indexados: intranets, bases de datos como la de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos o webs en proceso de desguace. La gran mayoría de contenidos de Internet —entre el 80% y el 95% según la mayoría de las estimaciones, aunque sea muy difícil dar un porcentaje real—, no son accesibles a través de buscadores. Pero la deep web incluye también un creciente volumen de contenidos cifrados por motivos políticos, militares, de activismo de la privacidad o puramente delictivos. La revolución de Egipto, Wikileaks o el cibercrimen más sofisticado se han movido en los últimos tiempos en un entorno forjado en este reino de lo anónimo.

Para navegar por las profundidades de la Red, si un usuario conoce la dirección exacta de la página que está buscando, podría acceder a ella escribiendo en el ordenador la URL. Pero su navegación no sería segura. Cada búsqueda puede ser fácilmente monitorizada o utilizada para comerciar con los datos de los usuarios.

La respuesta ha sido crear redes encriptadas que garantizan una navegación anónima, como la famosa Tor, utilizada hoy por alrededor de 2,5 millones de personas en todo el mundo. Pero el sistema se ha convertido también en un innegable paraíso para el comercio de productos ilegales y el cibercrimen. Cualquiera puede actuar, o delinquir, sin dejar rastro.

El propio nombre de la red Tor (The Onion Router) alude a su funcionamiento: un sistema de capas (como una cebolla, onion en inglés) que elimina el rastro de la búsqueda. El ordenador se conecta al azar a direcciones IP de usuarios que se han unido a Tor en todo el mundo (cada uno puede elegir formar o no parte de esa red en la que los usuarios se ocultan unos a otros) y va cambiando de forma aleatoria, haciendo prácticamente imposible dar con el origen de esas búsquedas.

El sistema es sencillo. Solo hacen falta un ordenador y un software libre, que puede descargarse desde cualquier buscador. Durante un par de horas, en una casa del Raval barcelonés, un informático experto en redes muestra a EL PAÍS varias tiendas donde uno puede conseguir cualquier producto ilegal imaginable. En el portal de la deep web Agora se vende un gramo de cocaína pura por 70 euros, 10 gramos de speed por 47 euros… En Pandora, otro de los mercados de este mundo subterráneo, un subfusil de asalto M4 vale 4.700 euros; DNI españoles y pasaportes de todas las nacionalidades se pueden obtener por poco más de 40 euros. Buceando un poco más, incluso hay quien se ofrece para asesinar a un tercero y, según fuentes de los Mossos d'Esquadra, es fácil comprar imágenes de torturas, violaciones y asesinatos...(Seguir leyendo)

Lctr. (C&P)

No hay comentarios: