miércoles, 25 de junio de 2014

Agua que no has de beber...

Normalmente bebía agua del grifo hasta que Esperanza Aguirre cambió la procedencia y la calidad de la misma en nuestro pueblo. Después de esto empecé a comprar agua BEZOYA porque es la que mejor sabor tenía. Hoy me doy cuenta que hasta el agua de BEZOYA ya no sabe igual, miro la botella y observo que pone "trescasas" (Las botellas de antes no ponían eso)

Bueno pues me voy a internet y encuentro lo siguiente:

EL LOBBY DE LAS AGUAS ENVASADAS SE ENRIQUECE GRACIAS A LA LEY DE MINAS
Una ley del Franquismo permite el expolio 
del agua por parte de las embotelladoras





















La ley de Aguas de 1985, refundida con la directiva de la UE, que regula todas las aguas excepto las minerales. La causa es un conflicto de gremios de ingenieros de Caminos y los de Minas. Estos últimos, en la elaboración de la Ley de Aguas de 1985, se negaron a perder sus ‘privilegios’ sobre un recurso tan preciado. 

En febrero de 2007, el Gobierno trató de integrar las aguas minerales en la Ley de Aguas, competencia del Ministerio de Medio Ambiente, pero el PP y las multinacionales lo impidieron. El lobby de las empresas dijeron que “se iba a nacionalizar como en Venezuela”. Fue imposible. La Ley de Minas sigue teniendo el poder sobre estas aguas púlicas y puede dar concesiones hasta por 99 años a las embotelladoras.


Para el economista José Manuel Naredo esto no tiene sentido. “Hay órdenes que separan los precios del agua de la red, el agua de riego y la embotellada como si no procediera del mismo ciclo hidrológico. Eso no atiende a calidades porque el agua de riego puede ser de muy buena calidad. Además, no siempre que se dice que es de manantial es cierto, como se denunció en Inglaterra. A otros como Aguas de Barcelona no les interesa que el agua sepa bien para que la gente la compre embotellada, están compinchados con las embotelladoras y la compra de agua embotellada añade al negocio muchos ceros”.

Mar Corral es ingeniera de minas e investigadora titular de aguas minerales y termales del Instituto Geológico y Minero. Estudia las aguas y una vez catalogadas establece el perímetro de protección de las mismas que impide que cualquier particular haga un pozo cerca. Son los ingenieros de minas los que dicen si un agua es mineral o no. Según Corral: “Ahora que es un buen negocio siempre hay alguien que quiere machacar a estas empresas [multinacionales] que, además, crean empleo. Estas aguas siempre han estado reguladas así. Las confederaciones hidrográficas controlan el 99% del agua y quieren todo. Los problemas vienen por su mala gestión. Además, sólo se embotella un 0,03% de las aguas comunes”.

Sin embargo, la Plataforma en Defensa de las Aguas Públicas de Segovia, que luchó durante ocho años contra Bezoya, no piensa lo mismo: “Con una explicación numérica estúpida nos querían convencer de que sacar cuatro millones de litros al día era algo inocuo. Los acuíferos se secan, Bezoya ha secado Ortigosa del Monte y ahora aquí en Trescasas tiene permiso para sacar 50 litros por segundo”, señala Pedro Espinar.

En fin, me parece a mí que vamos a tener que beber hostias.

Lctr. (C&P)

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