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jueves, 24 de mayo de 2012
martes, 24 de abril de 2012
La nueva Reina de Espania
La princesa Corinna zun Sayn-Wittgenstein era una desconocida para la gran mayoría de los españoles hasta hace muy pocas fechas. Concretamente tras el accidente que sufrió en Bostuana en el que ella estaba presente y por la información en la que representó al Rey en un viaje a Arabia Saudí. El resto eran hasta ahora rumores sobre el grado de amistad que unía a esta alemana y al monarca español.Esta estrecha relación de amistad ha dado la vuelta al mundo. Prensa de toda Europa y de América se hacen eco de este hecho. Aunque es principalmente Alemania, el país de Corinna, el que está aportando más datos sobre esta denominada princesa.
De hecho, el Rey Juan Carlos y su amiga Corinna han sido portada del diario con más tirada de Alemania, el Bild Zeitung, que publica un extenso reportaje sobre el nuevo personaje del momento.
Corinna zu Sayn-Wittgenstein no nació siendo princesa ni comenzó llamándose así. Nació como Corinna Larsen hace 47 años en el seno de una familia adinerada pero plebeya. Hija del Finn Bönning Larsen, representante en Europa de la Aerolínea Varig, y de la alemana Ingrid, que sigue viviendo en Frankfurt. Ya con Corinna de niña veraneaban en Marbella. De esta relación nacieron Corinna y su hermano Sven Erik. Su padre siempre llevó muy mal el estilo de vida por el que optó su hija desde muy joven. Muy joven se casó con el empresario británico, Phillip Atkins, con el que en 1992 tuvo a una hija, Nastassi. Este matrimonio no duró demasiado y pronto se relacionó con el también multimillonario Gert Rudolf Flick, perteneciente a una de las familias propietarias de Mercedes. Sin embargo, finalmente no pudo llegar a comprometerse con él.Fue justo después cuando consiguió su condición de princesa. En el verano de 2000 se comprometió con el príncipe alemán Casimiro Sayn-Wittgenstein, once años menor que ella. La celebración civil tuvo lugar en Londres. Meses más tarde se celebró la ceremonia religiosa siempre con la firme oposición de la familia del príncipe, tal y como relata Bild.Tras apenas seis meses, el matrimonio se habría venido abajo y cuando nació su hijo Alejandro en 2002 ya vivían separados aunque el divorcio se produjo años más tarde, en 2005. Finalmente, consiguió mantener el apellido y, por tanto, el título de princesa.En 2006 se produjo el primer encuentro entre la princesa y don Juan Carlos. En febrero de ese año el Rey viajo a Baden-Wuerttemberg y en la cena de gala en el castillo de Schöckingen se sentó con él en la mesa de honor. En mayo volvió a coincidir con él en los premios Laureus de Barcelona. Desde ese momento se ha movido siempre cerca del Rey entre la alta aristocracia europea. El diario alemán dice incluso que cuando el monarca español habla de Corinne en estos círculos se refiere a ella como su "compañera". Y lo mismo hace ella con él.
cortape
deivit
sábado, 14 de abril de 2012
Matar a un Elefante
«No sabía yo entonces que para matar a un elefante hay que trazar una línea imaginaria que le atraviese la cabeza de oreja a oreja. Por lo tanto, como el elefante estaba de costado, debí apuntar intuitivamente al oído. En realidad apunté unos centímetros más adelante, creyendo que el cerebro estaría algo más adelantado.
Cuando apreté el gatillo no oí el restallar de la bala ni sentí el retroceso del arma --es algo que nunca se percibe cuando se da en el blanco--, pero sí me llegó a los oídos el diabólico rugido de la muchedumbre alborozada. En ese instante, en un lapso brevísimo, tanto que cualquiera habría pensado que era prematuro para que la bala hubiera llegado adonde iba destinada, un cambio misterioso, espantoso, había sobrevenido al elefante. No se movió, ni cayó al suelo, pero cada una de las líneas de su cuerpo se había alterado. Parecía de súbito golpeado, encogido, inmensamente avejentado, como si el terrible impacto de la bala lo hubiera paralizado sin abatirlo. Por fin, al cabo de lo que pareció un buen rato --yo diría que unos cinco segundos-- se hincó débilmente de rodillas. Se le abrió la boca babeante. Una senilidad enorme parecía haberse adueñado de él. Cualquiera habría dicho que pasaba de los mil años de edad. Volví a disparar al mismo blanco. Con el segundo disparo no se desmoronó, sino que logró levantarse con desesperada lentitud y aguantó débilmente en pie, aunque con las patas combadas y la cabeza gacha. Disparé por tercera vez. Ése fue el tiro que acabó con él. Se pudo ver a las claras la agonía que le produjo y le sacudió todo el cuerpo y le arrancó de cuajo la fuerza que pudiera quedarle en las piernas. Al derrumbarse, aún pareció levantarse un momento, pues aun cuando las patas traseras se hundieron bajo su peso pareció descollar como una roca inmensa que cayera rodando, la trompa erguida hacia el cielo igual que un árbol. Barritó por primera y única vez. Y quedó abatido, el vientre vuelto hacia mí, con un estúpido estrépito que pareció estremecer incluso el suelo donde estaba yo tendido.»
Matar a un elefante, George Orwell (1936) Turner 2006
Lctr (C&P)
P.S.
El gusto del jefe de Estado por la caza es cuestionable desde dos puntos de vista, primero porque es una práctica altamente costosa, censurable especialmente en un momento de extrema crisis económica, con más de 5 millones de parados y con familias españolas en una situación precaria. En segundo lugar, desde el punto de vista moral, ya que no es precisamente un buen ejemplo para los más jóvenes, que deberían ser educados en el respeto por los animales.
En 1990 fue prohibida la caza de elefantes en África
Por otra parte, en particular la caza de elefantes es una de las más polémicas porque muchos expertos han advertido de su peligro de extinción y por el negocio del tráfico de marfil. En 1990 se prohibió totalmente su práctica en todos los países de África, aunque se siguen matando miles de ejemplares cada año. Actualmente, su prohibición a nivel internacional no queda clara ya que hay países donde está permitida, como Sudáfrica, y otros, como Camerún, donde está perseguida y penada.
P.S.
El gusto del jefe de Estado por la caza es cuestionable desde dos puntos de vista, primero porque es una práctica altamente costosa, censurable especialmente en un momento de extrema crisis económica, con más de 5 millones de parados y con familias españolas en una situación precaria. En segundo lugar, desde el punto de vista moral, ya que no es precisamente un buen ejemplo para los más jóvenes, que deberían ser educados en el respeto por los animales.
En 1990 fue prohibida la caza de elefantes en África
Por otra parte, en particular la caza de elefantes es una de las más polémicas porque muchos expertos han advertido de su peligro de extinción y por el negocio del tráfico de marfil. En 1990 se prohibió totalmente su práctica en todos los países de África, aunque se siguen matando miles de ejemplares cada año. Actualmente, su prohibición a nivel internacional no queda clara ya que hay países donde está permitida, como Sudáfrica, y otros, como Camerún, donde está perseguida y penada.


