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viernes, 3 de mayo de 2013

Recordemos "La Colza desnaturalizada..."

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Panamá demanda a España por 
el jarabe que mató a 170 personas


La Caja de Seguro Social de Panamá y seis ciudadanos panameños víctimas de un envenenamiento masivo acaban de demandar a España ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Consideran que la justicia española archivó “con ostensible arbitrariedad” el caso del más de un centenar de fallecidos y mil afectados de distinta gravedad por tomar un jarabe para la tos distribuido gratuitamente en 2006 por la Seguridad Social de aquel país que contenía glicerina contaminada por dietilenglicol. La sustancia había sido exportada a Panamá por la empresa catalana Rasfer, que no ha asumido hasta ahora ninguna responsabilidad por lo sucedido.

Los orígenes del caso se remontan a 2003. La Seguridad Social panameña necesitaba 9.000 kilos de glicerina para uso farmacéutico. Adjudicó el encargo a una empresa del país, Medicom, que a su vez se puso en contacto con la intermediaria española Rasfer Internacional para hacerle el pedido. Rasfer, a su vez, compró la glicerina a una empresa china, Fortune Way, quien la adquirió de una fabricante de Hengxiang.

La Seguridad Social panameña, que había pedido glicerina farmacológica, acabó recibiendo una no apta para el consumo humano que contenía dietilenglicol, una sustancia tóxica. Sin saberlo, elaboró con ella un jarabe para la tos que repartió entre beneficiarios de asistencia sanitaria gratuita y que causó fallos renales, vómitos, lesiones hepáticas, pancreáticas, parálisis... Hubo casi mil afectados. Al menos 170 personas murieron. (ELPAÍS)  Seguir aquí
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Esto, queridos amigos, es lo mismo que sucedió en España en 1981, si sustituimos en la frase "Panamá" por "España", y "España" por "Alemania".

En aquel entonces el gobierno de Calvo Sotelo (PP) y luego de Felipe (PSOE) callaron y encubrieron miserablemente a alguna empresa Alemana (siempre se sospechó de Bayer), contándonos la milonga de que la causa del "síndrome" era un aceite de uso industrial etc, etc. Nunca supimos, y ya nunca sabremos, cual fue la causa verdadera, pero este caso de Panamá es idéntico al que entonces ocurrió en España, matando a cientos de personas, y dejando decenas de miles de afectados.

Nunca hubo solución, ni indemnizaciones satisfactorias.

Lctr.

viernes, 27 de enero de 2012

JURADO POPULAR

El «Acta de Votación del Jurado» del juicio de Camps no superaría un examen de ortografía de la ESO.

Ya en la primera frase el texto avisa de que «el jurado, a deliberado», y eso es sólo el aperitivo de 16 folios plagados de faltas de concordancia, mala puntuación, palabras con errores y ausencia de tildes.

Dos frases ayudan a evaluar el nivel de redacción del autor del acta que declaró a Camps y Costa no culpables. Al referirse a los elementos de convicción, se afirma que «los supuestos regalos no han quedado demostrados que se les hallan pagado a los acusados, mediante el informe pericial que tambien afirma esta conclusion».

De los errores en la redacción de palabras, el más repetido es el que tiene que ver con la confusión de la letra b por la v. Se inventan así palabras como «faborable» o «tubiera» y surgen los «tikets».

El jurado estaba compuesto por nueve personas, seis hombres (cuatro de ellos de menos de 35 años y los otros dos en torno a los 45 años) y tres mujeres (dos en torno a los 50 años y una de menos de 35 años). Asistentes al juicio coincidieron en destacar que los dos hombres que superaban la cuarentena se singularizaron por prestar más atención a las defensas que a las acusaciones, y uno de ellos se habría convertido finalmente en el portavoz del jurado. No es posible conocer quién redactó el acta.

Lctr.

PS. La justicia lleva una venda en los ojos...y otra en la mente.