viernes, 15 de julio de 2011

Corren buenos tiempos.

Febrero de 2013. España ha sido expulsada del euro.

Saco del armario una bolsa de viaje, de las buenas (la compré en plena burbuja) y meto la ropa necesaria para no volver. Con los 400 euros que he logrado sacar del banco in extremis me dirijo a coger el último AVE, que me llevará a Barcelona, donde me uniré a mi amigo Jordi y a su plan, que ya tenía diseñado hacía meses, y cogeremos un vuelo a Alemania. Creo que allí podremos crear fácilmente una empresa de valor añadido, como la que hemos tenido que cerrar aquí.

De camino en el AVE pienso que qué bien funciona este tren y este servicio. No entiendo por qué lo van a suspender.

Tampoco entiendo por qué van a cerrar esos aeropuertos que hay por españa tan modernos y recién acabados. Con la buena pinta que tienen... Está claro que quieren hacer con ellos lo mismo que han hecho con las televisiones públicas.

Al fin y al cabo la Merkel no va a ser tan mala como parecía. Nos recibirá con los brazos abiertos: "a mis pechos, hijos míos". Total, la sanidad aquí ya cuesta dinero, como allí, y el iva es el mismo, el 22%. Cada vez nos parecemos más.

Estoy contento. Ilusionado. Se abre un nuevo mundo lleno de oportunidades. Me jode lo del idioma pero quizás entre el inglés del cole y Jordi que parla catalá podamos convencer a más gente de nuestros planes.

Definitivamente me siento feliz. Corren buenos tiempos.

Voy a mandar unos WhatsApps con mi smartphone, que salen gratis, y estoy viciao.

Rg

1 comentario:

deivit dijo...

Mas que emigrar deberíamos hacer un éxodo.Cruzar todos los españolitos los pirineos y dejar España como coto de caza.
Guten Abend freund.